jueves, septiembre 22, 2005

El Principio Antrópico (I)

En breve seguiremos viendo qué ocurrió tas el Big Bang, pero antes me gustaría mostrar algunos datos curiosos, por llamarlos así, de los que habla el P. Manuel Carreira S.J. en un libro publicado que recoge una conferencia que ofreció en la Universidad San Pablo CEU: Ciencia y Fe: relaciones de complementariedad. Algunas cuestiones cosmológicas. He de decir que tuve la oportunidad de asistir a dicha charla en la Universidad Pontificia de Comillas, en la facultad de ICADE, y fue asombrosa. Una pequeña parte de esta conferencia se recoge en la revista Arbil, en su nº 68.

Últimamente parece que la moda es lo insignificante que es el ser humano en medio del Universo. Se especula incluso con la posible existencia de vida extraterrestre que, curiosamente, siempre la pintamos como altamente superior a la civilización humana. Decía Carl Sagan que "el Universo es indiferente a las preocupaciones de seres tan insignificantes como lo somos nosotros." ¿Es esto así? Veámoslo.

Como bien señala el P. Carreira, el Universo tiene unas características propias que posibilitan la existencia del ser humano. Y esto no es ciencia ficción, lo han demostrado los científicos. Algunas constantes físicas tienen una completa precisión hasta el decimal 50. De tal forma, que si algunas de las propiedades del Universo se cambiasen en grado mínimo, pero suficientemente apreciable, nosotros no podríamos estar aquí: ni yo escribiendo ni el lector leyendo. El estudio de las leyes físicas y el estudio de la materia muestran que si se quiere tener un Universo que albergue vida, no hay prácticamente posibilidad de cambio alguno.

Podemos hacernos las siguientes preguntas (y extraigo de la web de Arbil): "¿Qué ocurriría si el universo tuviese una masa notablemente mayor de la que tiene? Se escribe la masa del universo en términos físicos diciendo que hay aproximadamente 10^56 gr de masa en el universo. ¿Qué ocurriría si en lugar de esto fuese 10^57, o qué ocurriría si fuese 10^55? Pues parece que poco nos importaría a los demás, excepto a los matemáticos. Pero cuando se calculan las consecuencias de ese cambio, se llega a una conclusión sorprendente: NO PODRÍAMOS EXISTIR." (Lamento no poder poner bien los superíndices. El símbolo ^ indica que el número de la izquierda se eleva tantas veces como indica el número de la derecha)

"Cuando estudio partículas elementales veo que un protón, que es la unidad de carga positiva, tiene la misma carga que el electrón, pero el protón es 1.836 veces más pesado que el electrón. ¿Por qué? ¿Qué ocurriría si en lugar de 1.836 fuese 2.000, ó 1500? NO ESTARÍAMOS AQUÍ."

"En física se habla de 4 fuerzas, y sólo 4. Toda la física tiene que explicarse como la actividad de 4 fuerzas: la gravitatoria, la electrornagnética, la nuclear fuerte y la nuclear débil. Si yo comparo la fuerza electrornagnética con la fuerza gravitatoria me resulta que la fuerza electrornagnética entre 2 electrones, que se repelen, pero que se atraen por fuerza gravitatoria, es aproximadamente 10^40 veces más intensa la repulsión que la atracción. La fuerza electrornagnética es increíblemente más potente que la fuerza gravitatoria. ¿Podría cambiarlo y que fuera 10^41 ó 10^39? NO ESTARÍAMOS AQUÍ."

"Y una vez que hemos hablado de las propiedades de la materia en lo más grande: la masa del universo, de la fuerza gravitatoria que es la que estructura las galaxias. Y hemos hablado de la fuerza electrornagnética que es la que produce átomos, moléculas, estructuras vivientes, y comparo esas fuerzas con la fuerza nuclear, que es la que permite que haya elementos corno el carbono, el oxígeno, el hierro, el calcio, todos los cuales necesarios para la vida, me pregunto por el planeta Tierra y la estrella Sol. El Sol es una estrella un poquito mayor que la mayor parte de las estrellas. Pero, ¿qué ocurriría si tuviese un 10% más de masa? NO ESTARÍAMOS AQUÍ. ¿Y si tuviese un 10% menos de masa? Tampoco estaríamos aquí. ¿Y si el planeta Tierra estuviese a una distancia del Sol un 10% más cerca o más lejos? Tampoco estaríamos aquí. ¿Y si el planeta Tierra tuviese un 10% más masa o menos? Tampoco estaríamos aquí. ¿Y si no hubiese Luna? No estaríamos aquí."

Y aquí, antes de seguir con las reflexiones de Carreira, proseguimos la aventura tras el Big Bang. Tras los primeros 10^10 años, en los que se han formado galaxias, también se encuentra en una zona del espacio la, millones de años después, denominada Via Lactea. En ella, en una región del Brazo de Orión se cree que podría existir una estrella muy masiva (varias veces la masa del Sol) que no hubiese perdido mucha cantidad de materia durante su evolución y que habría terminado su vida en forma de supernova. A raíz de esa supernova quedó una nube de gas y materia caliente que giraba en torno a su centro, donde se iba acumulando por la interacción gravitacional el material más pesado. A su vez, alrededor del centro de esta nube comenzaban a formarse otros cúmulos mientras se trasladaban alrededor del mencionado centro, el protosol, que más tarde se convertiría en la estrella llamada Sol. Los cúmulos formados a su alrededor eran los protoplanetas, que más tarde formarían los 9 planetas del Sistema Solar (con las sabidas discusiones de si Plutón puede ser considerado planeta o no y con el recientemente décimo planeta descubierto).

Por la propia gravedad, el material más pesado comenzó a acumularse en el centro del Sistema Solar y en los planetas interiores: Mercurio, Venus, Tierra y Marte. Por contra, los materiales más ligeros se establecieron en forma de planetas exteriores, los gigantes gaseosos: Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. Es por ello extraña la presencia de Plutón, que debería corresponder siguiendo este esquema a los planetas interiores del Sistema Solar y, sin embargo, es el planeta más alejado del Sol, con el permiso del nuevo vecino. Además es el planeta con la mayor inclinación y excentricidad de todas las órbitas. De tal modo que en ocasiones está más cerca del Sol que Neptuno, y mientras todos los planetas se trasladan en el mismo plano (esto, obviamente, es una aproximación para entendernos), Plutón lo hace en un plano distinto. Se considera también la posibilidad de que fuese un satélite de Neptuno o un objeto del Cinturón de Kuiper (zona exterior del Sistema Solar en la que pulularían objetos pequeños helados), teorías con sus pros y sus contras, así como también el tratarlo como un planeta binario, junto con su satélite Caronte, debido al giro sincronizado de los dos, que siempre se muestran la misma cara.

Pero volviendo de las lejanías del Sistema Solar, nos encontramos con una gran masa rocosa llamada Tierra. Observamos que es el tercer planeta contando desde el Sol y le vemos vagando por el espacio de forma solitaria. Aún no le acompaña su gran compañera de viaje: la Luna.

Cuando la NASA envió a los astronautas a la Luna, señala el P. Carreira en su libro, tenían la misión de recoger rocas lunares para poder determinar el origen de nuestro satélite natural. Existían entonces tres hipótesis en términos familiares: la Luna debe ser hermana de la Tierra, hija de la Tierra o esposa de la Tierra. Que sea hermana quiere decir que nuestro planeta y nuestro satélite se formaron al mismo tiempo del material situado en su zona. Que sea hija de la Tierra quiere decir que de nuestro planeta se desprendió material que fue expulsado al espacio debido a la alta velocidad de rotación que poseía la Tierra por aquel entonces. Que la Luna sea esposa de la Tierra quiere decir que la Luna era un objeto errante del Sistema Solar que al pasar cerca de la Tierra quedó atrapada en su campo gravitatorio y así quedaron ambas enlazadas en el sistema Tierra-Luna.

Cuando los astronatuas Neill Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins volvieron de su misión Apollo XI los científicos de la NASA llegaron a una conclusión sorprendente: ninguna de las tres hipótesis era correcta. Llegaron a decir, en broma, que la Luna no podía existir, que era una ilusión óptica. Hoy sabemos que la Luna se formó debido a un hecho altamente improbable. Un objeto del tamaño aproximado de Marte impactó con la Tierra, e impactó con la velocidad y el ángulo correctos para que los núcleos de ambos objetos se fundiesen. Parte del material de la bola de fuego formada fue expulsado al espacio y de él se formó la Luna.

Y es curioso que ocurriese este hecho con pocas probabilidades, porque gracias a la Luna estamos aquí. Nuestro satélite ejerce su fuerza gravitacional sobre la Tierra, primero lo hizo sobre un mar de lava; más tarde sobre los océanos de agua. La Luna actúa como balancín, manteniendo la inclinación de la Tierra aproximadamente en 23,5º. Sin la Luna, la Tierra cambiaría su ángulo de inclinación, siendo esto incompatible con la existencia de vida. Además, gracias a nuestro satélite tenemos aquí las estaciones. Al estar inclinada la Tierra esos 23,5º se reparte el calor de forma uniforme por la superficie del planeta. Si la Tierra se trasladase con su eje de rotación perpendicular a su plano de traslación tendríamos dos zonas heladas en los casquetes (cosa que tenemos ahora), una zona abrasada en el centro y dos zonas intermedias, una a cada lado, que serían como dos mundos incomunicados. Sería imposible la existencia de vida, aún más añadiendo las inclinaciones del eje que efectuaría nuestro hogar.

Sabemos, además, que nuestro planeta tiene una actividad tectónica de continua, aunque lenta, renovación de la corteza que ningún otro planeta del Sistema Solar presenta, a excepción de Titán, satélite de Saturno. Es por ello que la NASA envió hace poco una misión a Titán en colaboración con la ESA (Huygens-Cassini) para estudiar cómo podría haber sido la Tierra en sus orígenes.

En un determinado momento aparece la vida. No sabemos ni cómo ni cuándo: sólo sabemos que la vida (la auténtica, dejémonos de marcianos y de ciencia ficción) se basa en la química del carbono y en la presencia de agua líquida. En un principio se trataba de bacterias anaerobias, porque el oxígeno era como un veneno. Cuando las bacterias se convirtieron en aerobias, es decir, que podían obtener su fuente de alimento y de vida del oxígeno, la vida compleja comenzó a surgir. Pronto (en términos geológicos) la vida en el planeta se desarrolló hacia formas más complejas.

Existe otro elemento protector de la vida en la Tierra. El núcleo mayoritariamente de hierro que posee nuestro planeta (formado del impacto de ese objeto del tamaño de Marte que formó la Luna, aceptando esta teoría como la más probable) gira y al girar produce un campo magnético del orden de 10^(-5) Tesla. Sin embargo, este campo magnético es suficiente para proteger al planeta de partículas que provienen del espacio (por ejemplo, del Sol) y que harían imposible la existencia de vida, siendo nocivas para todo ser viviente. Es el escudo de la Tierra: la magnetosfera.

Otro escudo terrestre es la atmósfera. Es la capa gaseosa que recubre la Tierra y gracias a la cual existe, entre otras causas, la vida en nuestro planeta. Sin ella, la temperatura de la Tierra de día superaría los 75 ºC, mientras que por la noche sufriría más de 130ºC bajo cero. En la atmósfera se forman las nubes, que provienen en su mayoría de la evaporación del agua de los mares y océanos, que después precipitan en forma de lluvia, nieve o granizo, distribuyendo el agua por todo el planeta (evidentemente, no de manera uniforme) para beneficio de los seres vivos. La composición aproximada de la atmósfera es de un 21% de oxígeno y un 79% de nitrogeno, que hacen el 100% total. Si aproximamos la cantidad total de oxígeno más la del nitrógeno en un 99%, el 1% restante sería para los gases nobles helio, argón, criptón y xenón, para el dióxido de carbono, vapor de agua e hidrógeno.

Gracias a la atmósfera terrestre se mantiene el calor mediante el efecto invernadero, beneficioso mientras no llegue a extremos peligrosos, en nuestro planeta. Las nubes también contribuyen a retener el calor. Si salimos a la calle a una hora temprana de la mañana notaremos menos frío si el cielo está nublado en vez de despejado.

La atmósfera cuenta también con una capa de ozono (una molecula de ozono está formada por tres átomos de oxígeno) que protege a la Tierra de la radiación ultravioleta. Sin esta finísima capa, la vida aquí no sería posible.

Extraigo nuevamente de la revista Arbil: "Muchas veces se habla de la evolución como un fenómeno que ocurre porque las formas antiguas no sobreviven, y las mejores son las que sobreviven. No es verdad. Cada uno de nosotros todavía tiene en el aparato digestivo más microbios que habitantes ha habido en la Tierra en toda su historia. Y los seres que tienen esqueleto externo tampoco desaparecieron cuando aparecieron los vertebrados. Pero una vez que tenemos vertebrados aparecen reptiles y ellos son los reyes de la Tierra, con los dinosaurios durante 150 millones de años. ¿Por qué no duraron otros 60? La única razón es que hace unos 65 millones de años les cayó encima un peñasco de unos 10 Km de diámetro que causó primero una onda de altísima temperatura con incendios de estado planetario, y luego cuando chocó con la superficie, llenó la atmósfera de polvo y humo, de tal manera que durante años no llegó la luz del Sol; las plantas se murieron, se murieron los animales y el 80% o más de todos los seres vivientes de la Tierra desaparecieron. Y esa es solamente la última de 5 grandes extinciones, en algunas de ellas se perdieron más del 90% de todos los seres vivientes. Y de no haber habido esas extinciones NO ESTARÍAMOS AQUÍ."

Decía Forrest Gump "yo no sé mucho sobre casi nada", pero claro, uno lee bien todos estos datos, analiza, piensa... Y no es fácil aceptar que esto ha ocurrido porque sí. Para mí, personalmente, y para los mejores científicos de la historia, que han sido creyentes (Dios me libre de tratar de compararme con ellos, cosa imposible), no es aceptable decir que el azar ha hecho esto, más aún cuando el azar no existe (de esto hablaremos otro día). No es una razón decir porque sí. Equivale a no decir nada.

¿Pueden haberse dado estas condiciones en otro lugar del Universo? Sí, afirma Manuel Carreira, es algo que está dentro de las posibilidades de la Física y todo cuanto entra dentro de ella es posible. Si pensamos, por contra, si las leyes de la Física permitirían que al dejar yo caer un bolígrafo sobre una mesa este quedase de punta sobre ella concluimos que sí podría ser. Ahora bien, ¿es probable? Pues aplíquese al caso de la vida. Ni que decir tiene que estas condiciones que ha sufrido la Tierra, como la existencia de agua líquida, atmósfera de nitrógeno y oxígeno y demás, han de darse durante millones de años, no basta unos pocos miles de años.

Llega un momento en que buscamos la existencia de inteligencia. ¿Está en seres extraños, verdes y alargados de avanzadísimas civilizaciones que siempre nos dejan en ridículo en las películas estadounidenses hasta que el Presidente en persona acaba con ellos? Por favor, dejémonos de fantasías. La inteligencia se encuentra en el hombre que busca la Verdad, la Belleza y el Bien. Y se encuentra, curiosamente, cuando hace cosas que no contribuyen en nada a su supervivencia. Porque un hacha corta igual si el mango es bonito o no. Y una cueva abriga lo mismo si hay bisontes pintados en sus paredes o no.

No quiero ni pensar el disgusto que se habría llevado Miguel Ángel si alguien le hubiese dicho que su "Moisés" fue fruto del azar, o su Capilla Sixtina. ¿Por qué el Universo es como es? ¿Por qué es así y no de otra forma? Porque está hecho para que exista el hombre. Esto es el Principio Antrópico.

No sé si, como decía Carl Sagan, el Universo es indiferente a nuestras preocupaciones, si acaso un sistema material puede ser indiferente (obviamente ni sí ni no). Lo que es evidente es que no somos fruto del azar, sino que una Inteligencia suprema ha hecho en el lugar donde vivimos, el Universo, el hogar que habitamos, la Tierra, para que nosotros podamos existir. Naturalmente esto escapa a la ciencia. La ciencia jamás podrá rebatir ni argumentar a favor la existencia de Dios. Pero de ella nos podemos servir para comprender lo que ocurre a nuestro alrededor. Ojalá veamos esto claramente y lleguemos a decir como manifestó un santo: "yo no creo en Dios, le veo."

Así es como en el principio creó Dios los cielos y la tierra...

NOTA: hoy, 16 de marzo de 2006, unos meses después de comenzar el blog, quisiera aclarar este artículo, más bien el final del mismo. Evidentemente, no hay una ecuación que demuestre la existencia de Dios, igual que tampoco existe una que la refute, ya que la idea de Dios no pertenece a la ciencia. El último párrafo y la última frase no son científicas: son conclusiones que se pueden extraer de las observaciones científicas, pero no pertenecen a ella. Igual que se puede deducir que un cuadro lo ha pintado alguien y, sin embargo, esa deducción no pertenece al arte ni a la pintura. También hay que tener en cuenta la frase final, tomada del libro del Génesis. Es una frase que en ningún caso se debe tomar al pie de la letra, cosa que hacen aquellos que buscan atacar a los creyentes y aquellos que mezclan ciencia y religión como quien mezcla churras con merinas.

12 Comments:

Blogger Deckard said...

En primer lugar, quiero recordarte que las probabilidades de todo eso que cuentas son ínfimas en un periodo corto de tiempo, pero que si tienes en cuenta los tiempos astronómicos, esos fenómenos dejan de parecer tan improbables. ¿Cual sería la probabilidad de que un planeta del tamaño de Marte chocara con la Tierra durante los algunos miles de millones de años que duró la formación del sistema solar, en una zona del espacio mucho menos tranquila que lo es ahora?

En segundo lugar, creo que confundes el principio antrópico. Lo que dice este principio no es que el universo esté hecho para que exista el hombre, sino que es así precisamente porque existe un hombre preguntándose por qué el universo es así. Si no fuera así, no existiríamos. Es decir, puede que haya otros universos distintos, pero en esos no hay un hombre que se pregunta por qué el universo es así.

Imagínate que voy por el campo y me encuentro unos ladrillos, así que voy y me pongo a construir una casa. Luego, como me sobran algunos, construyo una caseta de perro, y me voy. Al año vuelvo y hay una persona viviendo en la casa, y me dice que han construido la casa precisamente para que él pueda vivir en ella. Pues no, yo la construí porque estaba aburrido. Ese es el principio antrópico: el hombre se pregunta por qué está esa casa allí porque pudo resguardarse durante el invierno en ella y sobrevivir. Si no hubiera estado la casa, no estaría vivo para preguntárselo. También construí una caseta de perro, pero el perro no es suficientemente inteligente como para preguntarse por qué la caseta está allí.

Sé que es un ejemplo un poco rebuscado, pero espero que sirva.

Por cierto, aparte de los apuntes divinos que introduces de vez en cuando, me gusta tu web. Está muy documentada. Siento que no coincidamos en otros aspectos.

9:59 p. m.  
Blogger Carlos said...

No vale únicamente que un objeto del tamaño aproximado de Marte choque con otro planeta del tamaño aproximado de la Tierra (y con el ángulo y la velocidad correctas, no hay que olvidarlo). La vida no sólo se ha mantenido en nuestro planeta por ese hecho.

Lo lamento, pero no sabes lo que es el Principio Antrópico.

Hablar de otros universos es ciencia ficción. Si existen otros universos, ¿dónde están? ¿Sobre qué se sustentan? No es más que trasladar el problema, porque tendrá que haber un único espacio donde se encuentre todo.

Sobre los "apuntes divinos", es lo que vas a encontrar aquí. No puede llover a gusto de todos. Gracias por tus halagos, te lo agradezco enormemente. Pese a nuestras diferencias, espero que sigas visitándome.

12:58 p. m.  
Blogger Deckard said...

Efectivamente, el que hubiera un choque cósmico que diera lugar a la luna no implica la existencia de la vida. Únicamente daba a entender que durante los 14.000 millones de años de existencia del universo, a lo largo de los los miles de millones de estrellas que se reparten a lo largo de los millones de galaxias agrupadas en millones de cúmulos, a su vez agrupados en supecúmulos, a su vez agrupados en murallas... no es tan extraño todo ese cúmulo de coincicencias que tú propones. Tan sólo conocemos algunos planetas en un sistema solar dentro de todo este enorme universo, aún no tenemos posibilidades para comparar. ¿No es muy presuntuoso decir que todo esto está hecho precisamente para el hombre?. Como dicen en (creo) la película Contact: sería un enorme desperdicio.

Y perdona, pero vuelvo a insistir. Eres tú el que confunde el principio antrópico. Sólo tienes que buscar en internet para comprobarlo. Sé que mi ejemplo era un poco rebuscado, peo en la wikipedia tienen un artículo bastante extenso sobre él.

Hablar de otros universos no es ciencia ficción, sino de ciencia. Precisamente es la teoría M, la que por ahora parece destinada a unificar la teoría relativista con la cuántica, la que los propone. Unos 10^500, para ser más exactos. Claro que por ahora es bastante difícil descubrir si realmente existen o no, pero eso es lo bonito de la ciencia: descubrir que lo que proponen las teorías es cierto (o refutarlo).

Sí, lo de Dios es algo que no me entusiasma, pero que tendré que soportar, jejeje. Y sí, seguiré visitándote

Un saludo.

2:05 p. m.  
Blogger Carlos said...

"Como dicen en (creo) la película Contact: sería un enorme desperdicio." En esa película parecen, con todos mis respetos, decoradores con ansia de rellenar espacios, en vez de científicos. Creo que es precisamente más emocionante (por decirlo de alguna manera) que todo esté hecho para el hombre, que seamos un milagro. El Universo no necesita estar ocupado al milímetro. Además, ¿desperdicio para qué?

Podemos pasarnos días diciendo que lo que tú dices es el Principio Antrópico y yo diciendo que es lo que yo digo.

"antrópico, principio COSMOL. Término introducido por el cosmólogo Brandon Carter en 1973 (siguiendo orientaciones de Gerald Whitrow) para explicar las condiciones que hacen posible la existencia del ser humano en el universo. En particular dicho principio explica por qué el universo es tan desproporcionadamente grande respecto del ser humano y cómo es posible -cosmológicamente hablando- nuestra existencia y, en general, la de la aparentemente rara existencia de la vida." (Fuente: http://www.pensament.com/antropico.htm).

Más fuentes: el propio Manuel Carreira (tienes su curriculum arriba) y el astrofísico Javier Igea López-Fando, doctorado por la Universidad de Nueva York y profesor universitario de Cosmología Filosófica, amigo mío por cierto, que ha trabajado en el Observatorio Vaticano. Tampoco es un cualquiera. Por ejemplo, el año pasado acabó con otros dos científicos un trabajo titulado "Heating protoplanetary disk atmospheres", publicado por la Sociedad Americana de Astronomía.

No me invento lo que es el Principio Antrópico: sé lo que es y tengo muy buenas referencias, como puedes ver. A tu principio le puedes llamar "Principio Deckard", si quieres, pero lo que tú dices no es el Principio Antrópico.

Saludos.

10:21 a. m.  
Blogger Deckard said...

"El principio antrópico, puede parafrasearse en la forma "vemos el universo en la forma que es porque nosotros existimos".
Hay dos versiones del principio antrópico, la débil y la fuerte. El principio antrópico débil dice que en un universo que es grande o infinito en el espacio y/o en el tiempo, las condiciones necesarias para el desarrollo de vida inteligente se darán solamente en ciertas regiones que están limitadas en el tiempo y en el espacio. Los seres inteligentes de estas regiones no deben, por lo tanto, sorprenderse si observan que su localización en el universo satisface las condiciones necesarias para su existencia. Es algo parecido a una persona rica que vive en un entorno acaudalado sin ver ninguna pobreza." Stephen W. Hawking en "Historia del tiempo"

No te tengo que dar el curriculum de mi referencia, ¿no?. Ya ves que yo también las tengo muy buenas.

Pero tienes razón, mejor dejar de discutir, o estaremos días así.

9:11 p. m.  
Blogger Carlos said...

Si te hace feliz creer que eso es el Principio Antrópico, sé feliz. No voy a estar días discutiendo por eso como tampoco discutiría que la fuerza es la derivada de la cantidad de movimiento respecto al tiempo.

Saludos.

9:19 p. m.  
Blogger Deckard said...

Lo siento, ya sé que he dicho que no seguiría con la discusión, pero no me he podido resistir al leer la fuente que tú mismo proporcionas (http://www.pensament.com/antropico.htm): "En las formulaciones de este principio suele darse cierta confusión, ya que el hecho de que nuestra existencia y, en general, la vida (sea en la Tierra o en otra región del universo), dependa de unas condiciones que puedan considerarse precarias, no supone que nuestra existencia determine las propiedades del universo que observamos, sino más bien a la inversa: no es nuestra existencia la que determina estas propiedades, sino que son estas propiedades las que la permiten. Dicho principio no tiene, pues, por qué involucrar ningún aspecto teleológico."

9:27 p. m.  
Blogger Carlos said...

Nadie ha dicho que tenga que tener aspecto teológico. Cada cual deduce del Principio lo que quiera deducir, lo mismo que del resto de las cosas. Y no es ninguna tontería deducir que si el Universo ha tenido un inicio, ha sido creado de la nada, pues que haya una Inteligencia que lo haya hecho así para que existamos.

No veo cuál es el problema.

9:37 p. m.  
Blogger Carlos said...

De todos modos, ahora que lo pienso, ¿por qué no va a poder tener un aspecto teológico? El Principio Antrópico no es ninguna ecuación, no pertenece a la ciencia propiamente, sino en todo caso a la filosofía y, por qué no, a la teología. No entra en el ámbito propio de la ciencia, sino que a partir de ella deduce, saliéndose de los objetivos de la misma, que si el Universo es así está hecho para que existamos. Y entonces la filosofía y la teología muestran la intervención de un Creador para que eso ocurra.

Respecto al enlace, he leído la definición y punto, porque es lo que buscaba, no las conclusiones que el escritor de esa web haya obtenido.

Saludos.

9:42 p. m.  
Blogger Carlos said...

Hoy he hablado con Igea y me ha explicado que hay, si no recuerdo mal, como hasta 7 tipos de Principio Antrópico. De modo que no es que ninguno lo confundamos, sino que cada cual se ha acogido a una definición.

De todos modos, la definición de Hawking no me convence en absoluto y opino que no tiene mucho sentido, pero las opiniones ajenas son respetables, faltaría más.

También me ha comentado un poco la teoría inflacionaria, proceso ocurrido después del Big Bang. La mar de interesante, la verdad es que estos temas son apasionantes... Tendría que haber sido yo cosmólogo. ;)

Saludos cordiales.

4:04 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

En Contact, tanto en la pelicula como en el libro original de Carl Sagan, no dicen en absoluto que el universo esté hecho para el hombre sino todo lo contrario. Describen un universo plagado de vida, inteligente y no inteligente donde el ser humano es una fragil forma de vida (entre otras miles).

10:24 p. m.  
Blogger Carlos said...

Nadie dice lo contrario. Es la posición que plantea dicha película, basada en el libro de Carl Sagan. Aunque resulta "curioso" como se presentan a las personas religiosas como fanáticas, pero eso es harina de otro costal...

10:46 p. m.  

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